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La chatarra ferrosa incluye hierro y sus aleaciones, como el acero, mientras que la chatarra no ferrosa agrupa todos los metales que no contienen hierro de forma significativa: cobre, aluminio, latón, zinc o plomo, entre otros. Conocer esta diferencia es fundamental antes de gestionar o vender chatarra, porque cada tipo tiene un circuito de valorización distinto, un precio diferente en el mercado y unas condiciones de recogida propias.
Qué es la chatarra ferrosa y qué metales incluye
La chatarra ferrosa agrupa todos los metales que contienen hierro en su estructura: acero, hierro fundido, hierro forjado y acero inoxidable. Sus principales fuentes son la maquinaria industrial al final de su vida útil, las estructuras de construcción y demolición, las carrocerías de vehículos y los electrodomésticos de línea blanca.
La mayoría son magnéticos, lo que permite separarlos del resto de materiales mediante imanes industriales en planta; la excepción es el acero inoxidable no magnético. Es uno de los materiales más reciclados del mundo: una parte significativa del acero producido globalmente procede de chatarra reciclada, reduciendo el consumo de mineral virgen y la energía necesaria para su procesado.
La chatarra de electrodomésticos es ferrosa o no ferrosa
Depende del electrodoméstico. Los grandes electrodomésticos de línea blanca (lavadoras, lavavajillas, frigoríficos, hornos) tienen carcasa y estructura de acero, por lo que su mayor fracción metálica es ferrosa. Sin embargo, también contienen componentes de cobre (bobinados de motores, cables), aluminio (radiadores, ciertas piezas internas) y otros metales no ferrosos que se separan durante el proceso de tratamiento en planta.
Durante el tratamiento en planta, cada fracción metálica inicia un proceso de valorización que devuelve el material al ciclo productivo, dando una segunda vida a los metales reciclados.
Qué es la chatarra no ferrosa y qué metales incluye
La chatarra no ferrosa agrupa todos los metales y aleaciones que no contienen hierro como elemento principal. Son generalmente más ligeros, más resistentes a la corrosión y, en muchos casos, más escasos que los metales ferrosos, lo que les otorga un precio de mercado más elevado por kilogramo.
Los metales no ferrosos más habituales en chatarra industrial son:
- Cobre: cables eléctricos, bobinados de motores, tuberías, conectores y componentes electrónicos. Es el metal no ferroso de mayor valor y demanda en el mercado de la chatarra.
- Aluminio: perfiles de carpintería, latas, piezas de automoción, estructuras aeronáuticas y radiadores. Es el tercer material más reciclado del mundo tras el acero y el papel.
- Latón: grifería, válvulas, racores y elementos de fontanería. Es una aleación de cobre y zinc con buen valor en el mercado secundario.
- Zinc: cubiertas, chapas galvanizadas y componentes de fundición a presión.
- Plomo: baterías de arranque de vehículos, contrapesos y revestimientos de cables.
- Níquel y acero inoxidable austenítico: equipos de industria alimentaria, química y farmacéutica.
- Aluminio: perfiles de carpintería, latas, piezas de automoción, estructuras aeronáuticas y radiadores. Su bajo peso y el hecho de que su proceso de reciclaje del aluminio consume hasta un 95% menos de energía que producirlo desde materia prima lo convierten en el metal no ferroso más reciclado del mundo.
A diferencia de los metales ferrosos, los no ferrosos no son magnéticos, lo que complica su separación automática y hace que su clasificación dependa en mayor medida de procesos manuales o de tecnologías de separación.

Diferencias clave entre chatarra ferrosa y no ferrosa
Las diferencias entre ambos tipos van más allá de la composición química. Afectan al precio, al proceso de separación, al tratamiento final y al uso que se da al material reciclado. La siguiente tabla resume las principales variables que debes conocer antes de gestionar o vender tu chatarra:
| Criterio | Chatarra ferrosa | Chatarra no ferrosa |
|---|---|---|
| Composición | Contiene hierro (acero, hierro fundido, hierro forjado) | Sin hierro significativo (cobre, aluminio, latón, zinc, plomo) |
| Magnetismo | Generalmente magnética | No magnética |
| Resistencia a la corrosión | Baja (se oxida con humedad, salvo inoxidable) | Alta (no forma óxido de hierro) |
| Precio relativo por kg | Menor | Mayor, especialmente cobre y aluminio |
| Abundancia | Muy abundante | Más escasa |
| Usos industriales del reciclado | Acerías, construcción, automoción | Electricidad, electrónica, aeronáutica, fontanería |
| Separación en planta | Por imanes industriales | Procesos manuales y tecnológicos |
Cómo puedo saber si un metal es ferroso sin herramientas
La prueba más sencilla es acercar un imán al metal. Si atrae con fuerza, es ferroso. Si no atrae o la atracción es muy débil, probablemente sea no ferroso. Esta prueba funciona bien para acero y hierro fundido, pero tiene un margen de error con el acero inoxidable no magnético, y con algunas aleaciones de níquel. Otra señal orientativa es el peso: los metales ferrosos suelen ser más pesados y densos que el aluminio o el zinc, aunque no es un criterio definitivo. En caso de duda, en Garfella Carsi identificamos y clasificamos el material en el momento de la recogida.
Cuál tiene más valor. Precio orientativo por tipo de metal
La chatarra no ferrosa vale entre 2 y 6 veces más por kilogramo que la ferrosa: el cobre encabeza el ranking, seguido del aluminio y el latón, mientras que el acero y el hierro fundido compensan con mayor volumen generado.
Los precios de la chatarra fluctúan con los mercados internacionales de materias primas, especialmente la Bolsa de Metales de Londres (LME), y dependen también de la pureza del material, su presentación (suelta, prensada, en pacas) y el volumen entregado. A modo orientativo, el cobre suele cotizar entre 4 y 6 veces más por kilogramo que el acero, y el aluminio entre 2 y 3 veces más. Para obtener el precio actualizado del momento, lo más preciso es consultar directamente con el gestor autorizado.
Una vez recogido, el acero pasa por un proceso de reciclaje del acero que lo funde y refina hasta convertirlo en materia prima para nuevas estructuras, piezas de automoción o electrodomésticos.
Cómo vender chatarra ferrosa y no ferrosa en Valencia: Garfella Carsi
Para vender chatarra en Valencia correctamente, el paso previo imprescindible es separar la fracción ferrosa de la no ferrosa: entregarlas mezcladas reduce el precio final porque el gestor debe clasificarlas antes de procesarlas. Una chatarra bien separada y limpia de impurezas (plásticos, cables, tierra) obtiene siempre una valoración superior.
El segundo paso es verificar que el gestor al que entregas la chatarra cuenta con autorización administrativa para la actividad de compra y venta de chatarra. Esto es especialmente relevante para empresas, ya que la entrega a un gestor no autorizado puede generar responsabilidades legales para el productor del residuo. En Garfella Carsi disponemos de la autorización correspondiente y gestionamos tanto la recogida en instalaciones industriales como la valoración y compra de chatarra ferrosa y no ferrosa en Valencia. Para más información sobre nuestro servicio, consulta nuestra página de compra-venta de chatarra en Valencia.
Se puede vender chatarra ferrosa y no ferrosa al mismo gestor
Sí, siempre que el gestor esté autorizado para ambos tipos, como es el caso de Garfella Carsi. Lo recomendable es entregarlas separadas en el momento de la recogida o indicar claramente qué fracciones hay en cada contenedor, para que la valoración sea precisa y el proceso de clasificación en planta sea más eficiente. Si tienes dudas sobre cómo presentar tu chatarra, puedes contactar con nuestro equipo para que valoremos tu caso antes de la recogida. Entregar todo mezclado no solo reduce el precio obtenido, sino que puede dificultar la trazabilidad documental si alguna fracción requiere tratamiento diferenciado.

